Paisajes

El Parque Nacional Máximo Gómez está situado en las cercanías de Yaguate, al lado del poblado de Mana, muy cerca de la presa de Valdesia. Fue protegido por el Estado dominicano a fin de conservar la singularidad, los abrigos rocosos, las impresionantes muestras de la geología y el relieve del curso medio del Riachuelo El Conde, así como los extraordinarios paisajes de la Presa de Valdesia y su entorno, donde se conjugan el relieve abrupto de las extremidades orientales de la Cordillera Central con muestras representativas del bosque transicional seco que se desarrolla en la cuenca media–baja del Río Nizao, precisamente donde éste divide en dos la cadena de montañas que forman la garganta que permitió construir el muro que encierra el vaso de la presa.

Además de un hermoso paisaje y múltiples rincones naturales de gran interés, contiene una serie de impresionantes cavernas que presentan en muchos casos muestras del arte rupestre prehispánico.

En las cuevas se pueden observar gran cantidad de petroglifos y algunos bajorrelieves prehispánicos. Además de este importante recurso cultural, también se localizan en el área protegida, cavernas con altares dedicados a las deidades euro-afro-caribeñas.

La cueva de Mana es la más conocida, pues es un centro de peregrinación para quienes practican la religión del vudú afro-caribeño; un rito fundamentalmente campesino que amalgama creencias católicas con reminiscencias indígenas antillanas y deidades africanas. De esta manera contamos con uno de los pocos lugares donde los sitios de culto prehispánico –con las deidades ancestrales aún presentes– se mantienen vivos hoy día y son objeto de adoración, miles de años después de haber sido instituidos.

La cueva de los indios cuenta con un sendero que conduce a los visitantes casi hasta la misma caverna. La caverna se encuentra situada en una escarpada ladera de la montaña que domina el valle del río Nizao.

Otro rincón de gran interés es la cueva de El Conde y el sendero que lleva hasta ella, localizado en un paraje del mismo nombre, situado a la orilla de un torrente seco. Este lugar tiene una gran belleza paisajística siendo uno de los rincones de obligada visita por los excursionistas. En la caverna hay cuatro altares vudú que en la actualidad se utilizan muy esporádicamente.