Cultura

En la región Valdesia existen una arraigada y ancestral cultura de producción y transformación del café que resulta única en el país, y que condiciona claramente la calidad del producto final. El manejo poscosecha (beneficiado) y la elaboración del café se realizan atendiendo a ese know-how y a la cultura autóctona adquirida históricamente en la zona, que ha ido pasando de generación en generación y que son adecuadas para la preservación de la calidad intrínseca del producto, tales como: una recolección manual de la uva en estado óptimo de maduración, la realización del beneficiado por la vía húmeda, el desmucilaginado por fermentación, el secado a sol, la selección y la clasificación con pericia, el tueste y la molienda atendiendo a controles de calidad específicos. Esta suma de factores naturales y humanos que confluyen en este medio geográfico particular constituyen las causas fundamentales de las características específicas del “Café de Valdesia” en sus diferentes presentaciones.

En la zona delimitada predominan caficultores de edad media a avanzada y con amplia experiencia en la producción del grano. La mayor parte de los mismos tiene una alta dependencia del cultivo del café, pues éste constituye su principal fuente de ingresos. Tienen la ventaja de recibir asistencia técnica de forma regular, de estar organizados en cooperativas o asociaciones, y de utilizar en gran medida mano de obra familiar en la recolección del café, lo que le da ese toque artesanal que lo caracteriza.

Las prácticas de manejo de las plagas y enfermedades del cultivo son fundamentalmente culturales y etológicas, sin uso de insecticidas o fungicidas químicos sintéticos, lo cual contribuye a la inocuidad del producto, siendo esto reconocido por las autoridades nacionales de los principales destinos de nuestro producto.

La cultura de manejo poscosecha de la zona está basada en la realización de un beneficiado por la vía húmeda, despulpado mayormente realizado de forma artesanal con despulpadoras manuales y desmucilaginado por fermentación natural. Varias de las principales organizaciones de caficultores de la zona manejan beneficios húmedos colectivos, tanto tradicionales como ecológicos, y beneficios secos que aseguran la calidad e inocuidad del producto, ofreciendo un café arábiga suave lavado de superior calidad. Asimismo, la comercialización colectiva del producto permite obtener un mayor ingreso económico para las familias caficultoras de la zona.